Tus clientes se van conformes y no queda escrito en ningún lado. Te dejamos el objeto para que lo escriban en Google antes de irse, y el panel para contestarlas todas sin que te lleve el día.
Google ordena los comercios de la zona por tres cosas: cuántas reseñas tenés, hace cuánto entró la última y cuántas contestás. No hace falta llegar a 500. Alcanza con que entren todos los meses y que ninguna quede sin respuesta.
La diferencia no es el rubro: es si el cliente se va en el momento o si tenés el teléfono. Casi todos los locales entran en una de las dos, y algunos usan las dos juntas.
No le vas a pedir el teléfono al que compra medio kilo de carne. Acá manda el objeto: el stand en el mostrador, la tarjeta que el mozo apoya con la cuenta, el sello en la puerta. Vos decís la frase del equipo, el cliente apoya el celular y listo.
Si tomás turnos ya tenés el teléfono y sabés el momento exacto en que el trabajo salió bien. Marcás el servicio como terminado y el mensaje sale solo un rato después, cuando el auto todavía está limpio.
No es un QR impreso en una hoja. Cada pieza está pensada para un momento en que el cliente tiene el celular en la mano y está conforme.
Queda parado al lado de la caja, donde el cliente espera el vuelto. Es el que más toques trae, porque está a la vista todo el día.
Va con la cuenta o en la mano de quien atiende. Cada empleado puede tener la suya, y así sabés quién trae más reseñas este mes.
Pegado en el vidrio, del lado de adentro. Lo ve el que se está yendo, que es justo cuando se acuerda de lo bien que lo atendieron.
Todos llevan NFC y QR: el que tiene un celular nuevo lo apoya, el que no, lo escanea. Ninguno instala nada ni le pide datos a tu cliente.
Google mira cuántas contestás, y el que las lee también. El panel te avisa cuando entra una, te dice cuál conviene contestar hoy y te deja tres respuestas escritas para elegir. Ninguna se publica sin que vos la apruebes.
Google prohíbe las dos cosas y las castiga igual: te puede bajar la ficha entera. Nosotros le pedimos a todos por igual, con la misma frase neutra — contanos cómo te fue — y nunca ponemos una pantalla que le pregunte al cliente cuántas estrellas va a poner antes de mandarlo a Google.
El setup se paga una vez y trae el kit y la instalación. La mensualidad la cortás cuando quieras: se termina al final del ciclo.